Maria que sepas que no estas sola en estosmomentos tan duros que estas pasandosabes que estoy dia y noche que puedescontar conmigo para lo que necesites, yaveras como todo pasa y con tu fuerzasaldras adelante.Y piensa que...Hay momentos en la vida en los que sientes
un nudo que te atenaza la garganta y amenza
con dejarte sin voz...
Hace poco un duende se levantó con esa sensación
y negandose a quedarse mudo se fue corriendo
a buscar un remedio. El viaje le llevó algún tiempo
y por el camino pudo ir reflexionando sobre porqué
tenia ese nudo, porqué tenia la nesesidad de ser
escuchado. Y es que, a veces, como a todos, parece
que la esperanza se nos escapa de los dedos...
La vida se empeña en llevarnos por su camino, sin
importar dónde queramos ir, y a veces, la esperanza
se nos escapa como piedra de río dejandonos a la
deriva, pensando que quizas en el proximo salto
de agua nos ahogaremos.
Sin embargo, cuando está con nosotros nos permite
agarrarnos, descansar del intenso fluir del rio, y ver
que ese salto de agua que nos asustaba es solo una
parte pequeña que no llegaria a cubrir nuestras
rodillas si somos capaces de ponernos en pie y que
ademas si lo logramos sus burbujas nos harán
cosquillas mientras disfrutamos del paisaje colindante
Y es que, a veces, es necesario parar y mirar alrededor
para darnos cuenta de todo aquello que nos gusta, nos
hace felices, queremos y necesitamos.
A menudo, vamos tan sumergidos en el torrente que
nos vemos cagados por las vueltas, las revueltas y las
corrientes del rio, que no nos paramos a disfrutar...
Y la esperanza es la que nos ayuda a creer, a apreciar.
Por eso fue que este duende quso gritarle a la
esperanza que no le abandonase y cruzó valles y
esacaló montañas y cuando llegó a lo más alto le
pidio al sol, la luna y las estrellas que le guiasen
que le devolviesen la esperanza e iluminasen su
corazón. Gritó y gritó a pleno pulmón hasta
quedarse sin aliento antes de que su voz se
apagase por el nudo...
Y no sabe le escuchó alguien o no, solo sabe que
despues de tanto gritar, elevando sus miedos a lo
más alto y dejandolos al descubierto ante aquel
quisiera mirar, el nudo se fue desaciendo... aún
no ha desaparecido, pero ahora tiene la esperanza
de que lo hará.